Se realiza una evaluación clínica detallada para determinar el grado de afectación del esmalte en molares e incisivos. Esta condición se caracteriza por un esmalte más débil y poroso, lo que puede provocar sensibilidad dental, cambios de coloración —blanco, amarillo o marrón— y un mayor riesgo de caries. La detección temprana de la HMI es clave para prevenir fracturas del esmalte y reducir molestias al masticar o al consumir alimentos fríos o calientes.
El tratamiento depende de la severidad del caso. En situaciones leves, se aplican barnices con flúor o selladores para fortalecer y proteger el esmalte. Cuando existe sensibilidad importante o pérdida de estructura dental, se pueden realizar restauraciones con resinas especiales o coronas pediátricas en molares afectados.
El objetivo del tratamiento es preservar la mayor cantidad de tejido dental sano, reducir la sensibilidad y garantizar una función y estética adecuadas, adaptando siempre el plan a las necesidades específicas de cada paciente.

